Los ojos inundados en lágrimas.
Pañuelos por doquier.
Sueños rotos.
Desilusiones gratuitas para el corazón.
Guiños inconscientes y asperos.
Bolsa de gominolas en mano y a seguir.
Así amaneció la mañana del 4 de febrero, próximo, demasiado cercano a su vigésimo aniversario.
Miró por la ventana tres veces seguidas, como era habitual, pero no había ni rastro del coche gris metalizado que solía decorar el garaje a esas horas de la mañana.
nah.
martes, 15 de diciembre de 2009
domingo, 15 de noviembre de 2009
Lo nuestro.
Bailes de lenguas, de sonrisas, de miradas.
Pulsos de abrazos, de palabras, de calor.
Yo, compartiendo mi respiración,
Tú, aceptándola con gusto.
Mis manos a tu alrededor,
las tuyas acariciando el infinito.
Un suspiro y dos y tres.
Risas alocadas, singulares, únicas.
Como tu pestañeo, como tu sonrisa, como tu mullido labio, como tu querer, tus abrazos, tus silencios, como tus ojos negros, como tus besos.
Especiales como tú.
Y yo dejándome guiar por todo esto no soy mas que un sin fin de sonrisas, de miradas atolondradas, de pensamientos hacia tu persona. Yo egoísta de lo nuestro solo deseo mirarte, escucharte, besarte, quererte...
Entonces sucede lo inevitable, dos peces en un mismo mar, hacia un mismo destino, sin nada más que la marea. Dos minúsculos pececillos haciendo lo que tan bien saben hacer, nadar, nadar con fuerza, sin miedo. Amándose.
Amaneció una mañana demasiado gélida para ser Noviembre.
Oh, dulce Noviembre.
Pulsos de abrazos, de palabras, de calor.
Yo, compartiendo mi respiración,
Tú, aceptándola con gusto.
Mis manos a tu alrededor,
las tuyas acariciando el infinito.
Un suspiro y dos y tres.
Risas alocadas, singulares, únicas.
Como tu pestañeo, como tu sonrisa, como tu mullido labio, como tu querer, tus abrazos, tus silencios, como tus ojos negros, como tus besos.
Especiales como tú.
Y yo dejándome guiar por todo esto no soy mas que un sin fin de sonrisas, de miradas atolondradas, de pensamientos hacia tu persona. Yo egoísta de lo nuestro solo deseo mirarte, escucharte, besarte, quererte...
Entonces sucede lo inevitable, dos peces en un mismo mar, hacia un mismo destino, sin nada más que la marea. Dos minúsculos pececillos haciendo lo que tan bien saben hacer, nadar, nadar con fuerza, sin miedo. Amándose.
Amaneció una mañana demasiado gélida para ser Noviembre.
Oh, dulce Noviembre.
lunes, 26 de octubre de 2009
Las sirenas.
Las flores crecen con el tiempo, los frutos cambian su sabor, las mentiras ya ni rozan la verdad del corazón.
Es en los momentos pequeños, o en las grandes situaciones cuando lo ves con mayor claridad. Te miras a un espejo y ves un rostro inmaculado, iluminado, propio y único. Ojos centelleantes, sonrisa permanente y risas alocadas por doquier. Pareces estar echo para eso, sí, eso es lo tuyo, pintar escalofríos y besar suavemente los susurros. Son las caricias las que te hacen mas fuerte, pero no lo ves, tu no lo ves, no lo notas hasta ese dichoso momento. Entonces se te encienden las orejas, leves tartamudeos, cantos de sirenas. Esa sirena escondida, encogida en lo más hondo, la misma que hasta hace unos meses desconocía su existencia. Es verdadera, fiel, pausada y tranquila. Aleteos en el corazón y burbujeos estomacales. Descubres que puedes ver todo de otra forma, como si antes ese papel no fuese el tuyo, como una pésima interpretación en un ruidoso teatro. Te desnudas, dejas de decir adiós, para no decir nada, para solo respirar y sentir. Lo dejas todo por miradas. Los suspiros expresan palabras, solo audibles para los oídos austeros y tenaces. Para los tuyos, los mios a la vez.
Es un para todos y un para nadie.
Un no hacerse grande, un querer y querer,
un permanente, un sin rumbo...
para crecer y no crecer.
Mi luz, mi estrella. Tu luz, tu estrella.
Es en los momentos pequeños, o en las grandes situaciones cuando lo ves con mayor claridad. Te miras a un espejo y ves un rostro inmaculado, iluminado, propio y único. Ojos centelleantes, sonrisa permanente y risas alocadas por doquier. Pareces estar echo para eso, sí, eso es lo tuyo, pintar escalofríos y besar suavemente los susurros. Son las caricias las que te hacen mas fuerte, pero no lo ves, tu no lo ves, no lo notas hasta ese dichoso momento. Entonces se te encienden las orejas, leves tartamudeos, cantos de sirenas. Esa sirena escondida, encogida en lo más hondo, la misma que hasta hace unos meses desconocía su existencia. Es verdadera, fiel, pausada y tranquila. Aleteos en el corazón y burbujeos estomacales. Descubres que puedes ver todo de otra forma, como si antes ese papel no fuese el tuyo, como una pésima interpretación en un ruidoso teatro. Te desnudas, dejas de decir adiós, para no decir nada, para solo respirar y sentir. Lo dejas todo por miradas. Los suspiros expresan palabras, solo audibles para los oídos austeros y tenaces. Para los tuyos, los mios a la vez.
Es un para todos y un para nadie.
Un no hacerse grande, un querer y querer,
un permanente, un sin rumbo...
para crecer y no crecer.
Mi luz, mi estrella. Tu luz, tu estrella.
martes, 15 de septiembre de 2009
Similar a una gota.

Tenía la fea costumbre de hacer como quien no escucha, pero al mismo tiempo acumulaba en su diminuto cerebro toda aquella información sustancial. No era una persona miedosa, no temía a la soledad, ni a la muerte, ni a la vida, ni a la oscuridad, solía alardear de cada uno de esos detalles con grandioso poder, pero, porque siempre hay un pero, había un detalle que siempre eludía, que omitía con todo rigor sin darse cuenta de las consecuencias. Y es que Benny, pues así se llamaba, tenía miedo de soñar.
Recuerdo a la perfección una tarde en un café, entre tanto y tan poco salió a relucir el tema tabú. Margaret contaba emocionada como había soñado con que un hombre, un total desconocido, le hacia el amor apasionadamente sobre el poyete de la cocina. Como estaba entre amigos lo contaba con total precisión, con toda la precisión que te permite un sueño sentir. Yo empecé a apreciar un leve titubeo en sus labios, las piernas le temblaban considerablemente, mientras sus manos no dejaban de estrujar, una tras otras, servilletas de publicidad. Coloque mis dedos sobre su rodilla acariciándola levemente y poco a poco fui apretando con fuerza con el fin de que cesara toda esa marea. Demasiado tarde, el ya no atendía a razones. El pánico había invadido cada una de las partes de su cuerpo. Se vio a si mismo soñando, sintiendo ese calor irreal, esos falsos labios, esas dulces manos. Los ojos comenzaron a llorarle, pero solo yo me percaté. Era su confidente y jamas había pensado en delatarlo, hasta ese preciso instante. Abrí la boca pero no logré articular sonido y sentí como sus ojos se clavaban en los mios pidiendome perdón por lo ocurrido, perdón por no saber controlar su miedo, perdón por perder la fuerza, por el miedo, perdón por su puta debilidad traicionera.
Sin avisar ni despedirse cogió el abrigo y salió a la intemperie. Los chicos me miraron, conocían nuestra conexión.
- ¿Hemos dicho o hecho algo ofensivo?- preguntó Ronald.
Yo me encogí de hombros, había perdido con aquella mirada todas las fuerzas y me sentía cansada y triste.
- Es un solitario. Supongo que para él esto solo son meros tramites dentro de una amistad. No comprende los conceptos, esta cansado y busca estar consigo mismo. Ya sabéis, cuando las cosas le saturan, le superan, huye.
- Como un cobarde.- se aventuro Amandine.
La miré con ojos cansados.
- No creo que tu logres entenderlo. El no conoce la cobardía. Él huye para protegernos a todos, para luego ser capaz de mirarnos a los ojos. Huye por nosotros. La huida para el es un sacrificio, y el dolor que le produce es tal que solo quiere desaparecer. Pero a pesar de todo siempre esta aquí, cada día, cada semana. Por que es un solitario que no sabe entenderse a si mismo.
Me levanté mirando a los chicos, me puse el abrigo, saque unas monedas del bolso y las coloque en la mesa diciendo que se cobraran lo mio y lo suyo.
Caminé sabiendo exactamente donde lo encontraría. El parque era especialmente bonito. Todas las flores estaban bañadas por la deliciosa luz del atardecer. Se olía a tierra húmeda y a césped recién cortado.
Benny estaba acurrucado en un banco de piedra, con los brazos alrededor de las piernas, se sujetaba el corazón. No me miró cuando me senté a su lado, ni cuando lo abracé. Lloraba desconsolado y en silencio, las pequeñas sacudidas de su cuerpo hacían vibrar el banco por segundos. Acerque mi boca a su oreja, la besé con ternura.
- Shhhh.- Lo abracé con mas fuerza impregnándome de su olor. Inspire con fuerza.- Hueles a lluvia, Príncipe de Cristal.
Fue como si hubiera accionado un interruptor. El llanto cesó. Note como en su cara se formaba una mueca similar a una sonrisa, y entonces me abrazó. Nunca nadie me había abrazado con tanta violencia, desesperación, amor, dulzura, frialdad y calor.
- Príncipe de Cristal.- Los pájaros alzaron el vuelo y una débil carcajada envolvió el lugar.
Por la igualdad.
domingo, 5 de julio de 2009
Que no nos engañe la palabra.

¿Te gustaría que un toro gigante viniese te clavase unas varillas, te torturara y te matara lentamente siendo observado por miles de personas a expensas de que estires la pata?
Bien, ya ha llegado ese día.
Hoy voy a dejar pasar tanta palabrería y frases correctamente compuestas. Voy a fingir no saber nada, pero involucrándome hiriente en lo importante.
No entiendo ni nunca entenderé en que momento, este mundo chiflado, comenzó a calificar de arte al mundo taurino. El arte es todo aquello que nos permite reivindicar nuestro pensamiento, expresar todo aquello que con normalidad se oculta, es todo lo que produce cosas dignas del ser humano y que nos permite pensar con libertad, actuar con libertad y vivir de una manera más sencilla.
Entonces, sabiendo esto, ¿arte taurino?, la simple mezcla de la palabra arte con taurino me produce arcadas. Es insultante para cualquier amante real del arte. Son una mezcla de sandeces seguidas que, dichas todas juntas, hasta te producen risa.
No nos confundamos, señores, matar no es ningún arte. Si aceptamos esta afirmación, todo cruel asesino, toda acción despiada también seria arte, y, disculpen, ¿no sería eso una gran aberración?
Yo sé que jamás pagaría 6.000 euros para ver a un asesino en plena acción.¿Y tu?
sábado, 9 de mayo de 2009
Siempre más.

Cuando empezó a llover supo que ya no lo echaría más de menos. En el preciso momento en el que el cielo estallaba en quejidos y lágrimas se percató de aquello que nunca antes había querido oír. Se dio cuenta del tiempo perdido y del manto de soledad con el que ella misma había cubierto a su alrededor, asolándolo todo como la marea. Su no estar y su no ser la habían convertido en un amasijo de huesos y carne que vagaba a tientas sin encontrar figura coherente en la que fijarse. Sí, él había creado semejante bestia, pero por eso mismo, y por lo vivido, tenía que darle una lección a su propia moralidad. Era inútil ver la vida tras el grueso cristal, y a demás, se estaba empezando a cansar de respirar con normalidad. Y esa tarde, con un estridente murmullo de fondo se liberó de las penas, pintó sus labios color violeta, un poco de colorete para su pajizo rostro y su pelo rizado al natural. Buscó en el armario, en el baúl, en los cajones, y no paró hasta que encontró aquel vestido de flores. "El último y el primero". Ya estaba lista. Abrió todas las ventanas, dejó que la brisa húmeda empapase el salón y mirándose las manos se recostó en el sofá. Encendió la televisión y dejó de pensar.
- Ya no estas.- Sonrió dejando todo lo demás atrás.
Siempre nos merecemos lo mejor, aunque lo veamos lejano e imposible. Corazón.
viernes, 13 de febrero de 2009
Absurdo.
Hablaré de soledad...de todo lo que ya no está.
Después de lo pasado y vivido es cuando te das cuenta, una sonrisilla amarga decora tus labios, y en tu pensamiento palabras de consuelo hacia tu persona.
Seamos sinceros, una vez que catas, lo echas de menos, y hasta no volver a probar no dejas de buscar. Buscas y buscas, aveces son solo reflejos lo que encuentras, algunos simplemente están disfrazados con amargura esperando a ser encontrados, otros, los más preciados se esconden, al igual que se esconde un trébol de cuatro hojas hasta a la espera de que su "acertado" de con él.
En este tema, más de lo mismo.
Te falta el calor, te falta la risa, te faltan los brazos que antes sí tenías, te faltan las ganas y en momentos la alegría. Te sobran las lágrimas, palabras de ira, te sobran te quieros que nunca darías.
Pero el tiempo pasa, y como buen medicamento, todo lo cura...
Siento tanta estupidez seguida, pero eso es lo que me hace tan especial y distinguida. Absurdo absurdo absurdo.
Después de lo pasado y vivido es cuando te das cuenta, una sonrisilla amarga decora tus labios, y en tu pensamiento palabras de consuelo hacia tu persona.
Seamos sinceros, una vez que catas, lo echas de menos, y hasta no volver a probar no dejas de buscar. Buscas y buscas, aveces son solo reflejos lo que encuentras, algunos simplemente están disfrazados con amargura esperando a ser encontrados, otros, los más preciados se esconden, al igual que se esconde un trébol de cuatro hojas hasta a la espera de que su "acertado" de con él.
En este tema, más de lo mismo.
Te falta el calor, te falta la risa, te faltan los brazos que antes sí tenías, te faltan las ganas y en momentos la alegría. Te sobran las lágrimas, palabras de ira, te sobran te quieros que nunca darías.
Pero el tiempo pasa, y como buen medicamento, todo lo cura...
Siento tanta estupidez seguida, pero eso es lo que me hace tan especial y distinguida. Absurdo absurdo absurdo.
sábado, 3 de enero de 2009
Flor de noche

La última vez que escribí sobre ella, la noche ya era dueña y señora de la capital. Las gentes paseaban marchitas y un frenético ir y venir mareaba entre las calles repletas de historia.
Esa noche ella volvió a mi, sigilosa y pausada, regresó a mi mente para, una vez más, torturarme y recordarme lo que un día había sido. Su imagen se posó en mí, al igual que una mariposa se posa sobre una flor el día que ha legado su fin, sutil pero decidida. Era magnífica y otra vez estaba pletórica, y lo sabía, a decir verdad siempre lo sabe todo, siempre abusaba de sus cualidades, abusaba de todo... Digna inteligencia de dientes ponteagudos y lengua de rayo, capaz de hacer sombra a uno de esos "diablillos primitivos". Mordaz y sagaz, mejor dicho, todo adjetivo con terminación -az. Viva, expresiva, su sola presencia eclipsaba todas las almas, la suya, algo más pesada, apostaría que alcanzaba los 22 gramos, siempre demás. Belleza sobrenatural, abrumadora. Dueña del todo y señora del devenir; cuando canturreaba su dulce voz, nada importaba más que dichas palabras, de su bocapiñon siempre eran sabias.
Recuerdo a la perfección el día en que Seth me preguntó por Samantha.
- Pero si estas enamorado de ella ¿ Por qué no se lo dices?
Yo, carcajeándome, respondí.
- ¿ De veras crees que no lo sabe? Samantha es luz, es agua, es paz, es guerra, Samantha es todo y también es nada. Es imposible que yo esté enamorado de ella, tiene que ser mucho más, mucho más Samantha.
Sí, Samantha y no Sam. Y es que la pelirroja odiaba a la gente que acortaba los nombres; "aberración" decía articulando cada una de las sílabas.
Samantha a secas, siempre Samantha.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Los números, los detesto, ¿tu no?
Deberías. Esos...mm, como definirlos,
a sí, Putos, nos condicionan. Nos amargan
y estremecen con sus sutiles nombramientos.
Somos números y desgraciadamente,
siempre lo seremos.
Busco el momento, te prometo que lo busco. Pero todo esto se me queda grande, me supera día a día, y el hedor de tu recuerdo me machaca todavía. No te busco, quizá ya ni te quiero. Solo quiero que me mires y tus ojos, tus brillantes ojos, se iluminen, para siempre. Y es para SIEMPRE.
El tiempo me arrastra y me esconde de mi alrededor.
Si me buscas, estaré entre los juguetes.
=)
Deberías. Esos...mm, como definirlos,
a sí, Putos, nos condicionan. Nos amargan
y estremecen con sus sutiles nombramientos.
Somos números y desgraciadamente,
siempre lo seremos.
Busco el momento, te prometo que lo busco. Pero todo esto se me queda grande, me supera día a día, y el hedor de tu recuerdo me machaca todavía. No te busco, quizá ya ni te quiero. Solo quiero que me mires y tus ojos, tus brillantes ojos, se iluminen, para siempre. Y es para SIEMPRE.
El tiempo me arrastra y me esconde de mi alrededor.
Si me buscas, estaré entre los juguetes.
=)
martes, 2 de diciembre de 2008
Lo peor de todo fue cuando desperté. Desperté y la vi. Me miraba con esa cara de susto y esa prepotente sonrisa. "Estúpida" pensé en mi fuero interno. No era justo, no era justo, no. Desde ese momento siempre esta ahí, cuando escribo, cuando lloro, cuando leo, cuando me escondo de todo y huyo, cuando me acuesto, y lo peor, cuando me levanto. Ella se sienta siempre en frente mía, me evalúa con sus ojos indefinidos y cristalinos, y me muestra los dientes en señal de triunfo. Y es que lo diré, si a alguien tengo que odiar, es a ella. Sí ¡Te ODIO, Soledad!
La noche ya esta aquí y el invierno la convierte en gélida y fría enemiga de los transeúntes.
Te quiero, y decírtelo sería un grave error. Y no, yo no voy a tropezar de nuevo.
La noche ya esta aquí y el invierno la convierte en gélida y fría enemiga de los transeúntes.
Te quiero, y decírtelo sería un grave error. Y no, yo no voy a tropezar de nuevo.
Infinito.
Por las amplias calles paseaba. Enfundado en aquella gabardina descolorida, plantando cara al frío ¡A disfrutar de un paseo, se ha dicho! Anduvo y anduvo, y no supo nada, su problema: ya no la amaba. Un remolino de hojas se formó delante suya, él, atrevido, decidió atravesarlo...Resultó, por unas extrañas coincidencias, que por pasar pasaban varios grupos de almas, almas perdidas. Almas que vagan, sin rumbo en la vida. Ellas muy pagadas de sí mismas se aventuraron a realizar un juicio. Unas cuantas pensaron que aquel humano era Valiente, no todos toman decisiones arriesgadas. Otras, simplemente, se pusieron de acuerdo y lo llamaron Temerario, no sabe donde se mete. El otro grupo, el más numeroso comtemplaba la escena con aires de suficiencia, un único pensamiento se revolvió en todas ellas: Cobarde, intenta esconder su miedo entre tanta malicia. Pero él, ni las veía ni las sentía, ni mucho menos, las escuchaba. Solo staba pendiente de sus pasos, firmes y seguros. Entonces se vio rodeado de hojas, todas de distintos colores, tipos y tamaños ¡Que gran diversidad y placer para la vista! Aquella sensacion era maravillosa a la par que aterradora. Sintió miedo, y, aunque parezca absurdo, recordó sus besos, sus largos besos y caricias, su piel suave, y seguido del extraño deseo, dolor, mucho dolor y miedo...Pero no solo eso, también se vió azota de sensaciones contrarias, se sintió libre y relajado, mente en blanco. Fue de tal modo dicha última inundación de positividad y felicidad, que ocurrió. ¿Qué ocurrió? Dejo de caminar, dejó de pisar el suelo ¡Flotaba!, y no, mucho mejor, volaba, sus alas se delplegaron haciendo desaparecer el remolino de hojas, y voló, alto, muy alto, en dirección hacia el Sol y en cada uno de sus aleteos le dedicó a ella, y solo a ella, sus pensamientos...Era libre, por fín era libre. Las almas primeras, que todavía seguían observando, aplaudieron y lanzaron altos gritos de júbilo ¡Valiente!, Las que pensaron en su temeridad, se esfumaron, corrieron por temor a que les ocurriera lo mismo ¡Temerario! ¿Que que hicieron las otras? Desaparecieron, desaparecieron para aparecer encerradas en un cuerpo, un cuerpo humano que les haría padecer, y en él último de los aleteos del hombre, una, solo una, pensó: ¡Cobarde! Y es que esta fue la única que no entendió que él no escapaba, si no que iba al encuentro de una vida mejor. Y que su soledad infinita haría un bien mejor.
A empezarlo todo con buen pie, queridos.
lunes, 1 de diciembre de 2008
De nada y nadie.
No te equivoques, nunca dije que fuera tuya.
Las realidades, las relaciones. Vienen y van, pocas se quedan. Pero una vez que hemos aceptado una en nuestra vida, esa infinita y eterna, en ese momento nos hacemos responsables de todo lo demás, es como si madurásemos de la noche a la mañana, como si los años de nuestra vida hubiesen sido en valde.
Y sin quererlo ni beberlo, nos vemos bajando un telón que esconde pequeñas batallas, miradas clandestinas, te quieros camuflados y un sinfin de melodías. Y es que, queridos, una vez que lo bajamos, subirlo es un suicidio. Sí, un suicidio en el olvido.
Plabras de tontos, palabras de tantos.
Palabras de tontos, palabras de sabios;
Palabras de sabios, palabras de tontos y tantos.
domingo, 30 de noviembre de 2008

Y es que hoy estoy Históricamente histérica.
No se ni vengo o voy, si escucho o miro,
si hablo y siento.
Padezco eso, eso que muchos llaman...
bah, creo que me deje la cabeza olvidada entre dos libros cerrados ,
dos libros que navegan y nadie observa.
¡Media Vuelta!
Silencio de nuevo, profundo y bendito silencio.
Te quiero...
Lamento, sinceramente, lamento no saber pintar.
Ni saber pintarte, ni a ti ni a tus ojos, ni a tus labiospiñon,
ni saber retratar tu soledad, tu soledad y desnudez,
que ante mí, se desnuda cada día.
A mí defensa te diré que lo lamento y que al menos,
yo, lo intento.
Y ahora es cuando me besas y recorres mi piel.
No se ni vengo o voy, si escucho o miro,
si hablo y siento.
Padezco eso, eso que muchos llaman...
bah, creo que me deje la cabeza olvidada entre dos libros cerrados ,
dos libros que navegan y nadie observa.
¡Media Vuelta!
Silencio de nuevo, profundo y bendito silencio.
Te quiero...
Lamento, sinceramente, lamento no saber pintar.
Ni saber pintarte, ni a ti ni a tus ojos, ni a tus labiospiñon,
ni saber retratar tu soledad, tu soledad y desnudez,
que ante mí, se desnuda cada día.
A mí defensa te diré que lo lamento y que al menos,
yo, lo intento.
Y ahora es cuando me besas y recorres mi piel.
jueves, 27 de noviembre de 2008
Perdición

Hoy, digamos que hoy, hoy he experimentado conmigo misma para descubrir lo cierto de mi teoría, teoría que empecé a estudiar cuando nuestros caminos se separaron e hicieron: ¡Crak! Como todo, consiste en la observación, en detectar en ínfimo detalle, capturarlo y guardarlo para la prosperidad. Esta vez la historia empezó una tarde, y como no, terminó una tarde. El frío lo inundaba todo, pero a pesar de esto, la gente continuaba su rutina sincesar. ¿ Como ocurrió exactamente? Pues verán, camináramos mi mp3 y yo de la manita( si de la manita), cuando lo detecté. La mirada perdida, las piernas temblorosas y unos labios mordidos por la ansiedad. ¿Qué vi en él? Pues exactamente lo que nadie puede o quiere ver. Analicé su postura, su forma tan exaustiva de coordinar los pies, el total control sobre sus manos y el leve tic que se repetía levemente en su ojo derecho. Dirán, ¡Coño, esta tía esta loca!, oye, no les quito yo razón, pero me di cuenta de que mirando a los demás también podría aprender y descubrir, solo con observar, el movimiento de todo mi mundo. Pero lo que esta gélida tarde he descubierto ha sido ha sido un todo que simplifica a la nada, un da igual claramente contagiado. Íbamos mi mp3 y yo de la manita(si de la manita) y comiendo un pequeño tentempié cuando una mujer de aires pretenciosos y mirada acusadora me a intentado arañar con sus felinos ojos. Yo, como es normal, me he preguntado si acaso mi forma de comer o mis formas en general la había incomodado o intimidado. Y entonces ¡Eureka! el cielo se ha iluminado, la calle a dejado su habitual movimiento y una enorme bombilla alógena ha comenzado a deambular sobre mis ahora acerezados cabellos. Esa mujer ni siquiera me miraba, ni me veía, iba hablando con el móvil y discutía en voz baja( algo realmente fuera de lo común), ¿Qué que veo yo de especial en toda esa rutinaria acción? Verán, por fin de una vez por todas, he logrado ver con mis propios ojos, que todo ya da igual. Que ya ni miramos a nuestro alrededor, ni siquiera agradecemos vivir como vivimos, ni conducir un BMW(esta era la marca del coche de dicha mujer), no, hoy en día todo da igual. Nuestros escrúpulos se perdieron en más allá a la derecha y nadie quiere recuperarlos. A mí, señores, a mi simplemente me da tristeza, por que si de verdad viésemos, no solo mirásemos, aprenderíamos, oh sí, claro que aprenderíamos. Al chico de los labios agrietados y coordinados movimientos, le debo, yo, tan insospechadas reflexiones y...un montones de motivos.
Querido invierno, estoy aquí...
Querido invierno, estoy aquí...
martes, 25 de noviembre de 2008

Se fue, la vió y desapareció.
¿Quiere usted saber por que desapareció? Si le digo la verdad todo empezo una mañana y termino una mañana. El sol caldeaba el ambiente y la cama, señores, la cama era la cama. Y es que la llamaba, no era su culpa, pero la llamaba. Aunque si les hablo con franqueza, toda disputa vino por su bostezo. Ella, tan cantarina y elocuente, ella la excéntrica violeta de la casa, la invencible, la imposible, la interminable, ella no sabía desperezarse, o eso le pareció cuando la vió por primera vez desnuda en su cama. ¿Qué como era posible? Muy fácil, dormir a ella le aburría, decía que era una forma de restarle segundos a su corta vida, segundos que jamás recuperaría. ¿Qué estaba algo chiflada? No les voy a negar nada, solo diré a su favor que era bella cual lucero y que las palabras AMOR y LUJURIA en su boca eran puro fuego. ¿Qué si me enamoré de ella? Señores, no soy tan tonto, claro que me enamoré de ella...me enamoré una mañana y la despedí una mañana. La luz mortecina ya no le favorecía, pero seguía siendo bella como una flor dormida, apretaba mis manos con su último aliento, y como siempre, nunca sonreía.¿Lo último que le dije? Oh, sí, lo recuerdo muy bien: "Buen viaje en tu eterna y larga vida."
Hay muchas formas de decir te quiero.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Chispeante...
Eso era, chispeante. Sus ojos chispeantes, su boca chispeante, su cuello chispeante, su cuerpo chispeante. Chispeante, chispeante, chispeante.
Recuerdo lo que solía decir. Tenía la costumbre de hacer referencia a su belleza, decía, siempre con aquella voz cansina, que ella nunca había sido guapa, si no más bien fea, pero fea, fea y que ahora de vieja no iba a ser menos. Solía también mencionar, de manera despectiva, sus posaderas, de ellas decía que eran malformes y demasiado abultadas, pero que a pesar de estos dos claros defectos, llamaba la atención por donde pasaba. Contaba una y mil veces, que así era como lo había conocido y que a pesar de su fealdad y su desproporcionada figura, los hombres se giraban al verla pasar.
Acostumbraba a criticar las formas de realizar cualquier ínfima tarea, por el mero hecho de que no era ella quien la llevaba a cabo, y con su voz desgastada y un tono especialmente seco, era incluso capaz de echarte de su casa. Su carácter era cortante cual cuchilla, frío como un invierno pero con un interior tan blando como una almohada antigua. Su rostro surcado por grandes arrugas recordaba a las páginas envejecidas de un libro de biblioteca, pero sus ojos chipeaban cuando mencionaba su pasado .
Era demasiado orgullosa y testaruda, y cuando empezó a olvidar eso se convirtió en un gran problema. Se incomodaba en cuanto algo le fallaba y no sabía donde encuadrarlo y lloraba como un bebe con la mención de su difunto.
Y es que a pesar de su temperamento y su acidez, cuando sonreía parecía que el sol brillaba más y cuando te abrazaba lo hacía con tal fuerza que tu corazón rozaba la campanilla.
Creedme si os digo que ella era especial, ella, con sus 83 años y una memoria juguetona y traicionera, era chispeante. Sí, chispeante.
Recuerdo lo que solía decir. Tenía la costumbre de hacer referencia a su belleza, decía, siempre con aquella voz cansina, que ella nunca había sido guapa, si no más bien fea, pero fea, fea y que ahora de vieja no iba a ser menos. Solía también mencionar, de manera despectiva, sus posaderas, de ellas decía que eran malformes y demasiado abultadas, pero que a pesar de estos dos claros defectos, llamaba la atención por donde pasaba. Contaba una y mil veces, que así era como lo había conocido y que a pesar de su fealdad y su desproporcionada figura, los hombres se giraban al verla pasar.
Acostumbraba a criticar las formas de realizar cualquier ínfima tarea, por el mero hecho de que no era ella quien la llevaba a cabo, y con su voz desgastada y un tono especialmente seco, era incluso capaz de echarte de su casa. Su carácter era cortante cual cuchilla, frío como un invierno pero con un interior tan blando como una almohada antigua. Su rostro surcado por grandes arrugas recordaba a las páginas envejecidas de un libro de biblioteca, pero sus ojos chipeaban cuando mencionaba su pasado .
Era demasiado orgullosa y testaruda, y cuando empezó a olvidar eso se convirtió en un gran problema. Se incomodaba en cuanto algo le fallaba y no sabía donde encuadrarlo y lloraba como un bebe con la mención de su difunto.
Y es que a pesar de su temperamento y su acidez, cuando sonreía parecía que el sol brillaba más y cuando te abrazaba lo hacía con tal fuerza que tu corazón rozaba la campanilla.
Creedme si os digo que ella era especial, ella, con sus 83 años y una memoria juguetona y traicionera, era chispeante. Sí, chispeante.
Primera entrada. Para mí, el principio de algo más que eso. Escribo y siento siento y escribo.
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