domingo, 5 de julio de 2009

Que no nos engañe la palabra.


¿Te gustaría que un toro gigante viniese te clavase unas varillas, te torturara y te matara lentamente siendo observado por miles de personas a expensas de que estires la pata?

Bien, ya ha llegado ese día.
Hoy voy a dejar pasar tanta palabrería y frases correctamente compuestas. Voy a fingir no saber nada, pero involucrándome hiriente en lo importante.
No entiendo ni nunca entenderé en que momento, este mundo chiflado, comenzó a calificar de arte al mundo taurino. El arte es todo aquello que nos permite reivindicar nuestro pensamiento, expresar todo aquello que con normalidad se oculta, es todo lo que produce cosas dignas del ser humano y que nos permite pensar con libertad, actuar con libertad y vivir de una manera más sencilla.
Entonces, sabiendo esto, ¿arte taurino?, la simple mezcla de la palabra arte con taurino me produce arcadas. Es insultante para cualquier amante real del arte. Son una mezcla de sandeces seguidas que, dichas todas juntas, hasta te producen risa.
No nos confundamos, señores, matar no es ningún arte. Si aceptamos esta afirmación, todo cruel asesino, toda acción despiada también seria arte, y, disculpen, ¿no sería eso una gran aberración?

Yo sé que jamás pagaría 6.000 euros para ver a un asesino en plena acción.¿Y tu?