jueves, 27 de noviembre de 2008

Perdición



Hoy, digamos que hoy, hoy he experimentado conmigo misma para descubrir lo cierto de mi teoría, teoría que empecé a estudiar cuando nuestros caminos se separaron e hicieron: ¡Crak! Como todo, consiste en la observación, en detectar en ínfimo detalle, capturarlo y guardarlo para la prosperidad. Esta vez la historia empezó una tarde, y como no, terminó una tarde. El frío lo inundaba todo, pero a pesar de esto, la gente continuaba su rutina sincesar. ¿ Como ocurrió exactamente? Pues verán, camináramos mi mp3 y yo de la manita( si de la manita), cuando lo detecté. La mirada perdida, las piernas temblorosas y unos labios mordidos por la ansiedad. ¿Qué vi en él? Pues exactamente lo que nadie puede o quiere ver. Analicé su postura, su forma tan exaustiva de coordinar los pies, el total control sobre sus manos y el leve tic que se repetía levemente en su ojo derecho. Dirán, ¡Coño, esta tía esta loca!, oye, no les quito yo razón, pero me di cuenta de que mirando a los demás también podría aprender y descubrir, solo con observar, el movimiento de todo mi mundo. Pero lo que esta gélida tarde he descubierto ha sido ha sido un todo que simplifica a la nada, un da igual claramente contagiado. Íbamos mi mp3 y yo de la manita(si de la manita) y comiendo un pequeño tentempié cuando una mujer de aires pretenciosos y mirada acusadora me a intentado arañar con sus felinos ojos. Yo, como es normal, me he preguntado si acaso mi forma de comer o mis formas en general la había incomodado o intimidado. Y entonces ¡Eureka! el cielo se ha iluminado, la calle a dejado su habitual movimiento y una enorme bombilla alógena ha comenzado a deambular sobre mis ahora acerezados cabellos. Esa mujer ni siquiera me miraba, ni me veía, iba hablando con el móvil y discutía en voz baja( algo realmente fuera de lo común), ¿Qué que veo yo de especial en toda esa rutinaria acción? Verán, por fin de una vez por todas, he logrado ver con mis propios ojos, que todo ya da igual. Que ya ni miramos a nuestro alrededor, ni siquiera agradecemos vivir como vivimos, ni conducir un BMW(esta era la marca del coche de dicha mujer), no, hoy en día todo da igual. Nuestros escrúpulos se perdieron en más allá a la derecha y nadie quiere recuperarlos. A mí, señores, a mi simplemente me da tristeza, por que si de verdad viésemos, no solo mirásemos, aprenderíamos, oh sí, claro que aprenderíamos. Al chico de los labios agrietados y coordinados movimientos, le debo, yo, tan insospechadas reflexiones y...un montones de motivos.


Querido invierno, estoy aquí...

1 comentario:

Bloggero Fantasma dijo...

Es interesante como ciertos comportamientos de gente que ni conocemos y con la que probablemente no cruzaremos palabra en la vida pueden"activar" nuestra pequeña maquinita de reflexionar.

Buen apunte :)