jueves, 11 de diciembre de 2008

Los números, los detesto, ¿tu no?
Deberías. Esos...mm, como definirlos,
a sí, Putos, nos condicionan. Nos amargan
y estremecen con sus sutiles nombramientos.
Somos números y desgraciadamente,
siempre lo seremos.

Busco el momento, te prometo que lo busco. Pero todo esto se me queda grande, me supera día a día, y el hedor de tu recuerdo me machaca todavía. No te busco, quizá ya ni te quiero. Solo quiero que me mires y tus ojos, tus brillantes ojos, se iluminen, para siempre. Y es para SIEMPRE.


El tiempo me arrastra y me esconde de mi alrededor.
Si me buscas, estaré entre los juguetes.
=)

martes, 2 de diciembre de 2008

Lo peor de todo fue cuando desperté. Desperté y la vi. Me miraba con esa cara de susto y esa prepotente sonrisa. "Estúpida" pensé en mi fuero interno. No era justo, no era justo, no. Desde ese momento siempre esta ahí, cuando escribo, cuando lloro, cuando leo, cuando me escondo de todo y huyo, cuando me acuesto, y lo peor, cuando me levanto. Ella se sienta siempre en frente mía, me evalúa con sus ojos indefinidos y cristalinos, y me muestra los dientes en señal de triunfo. Y es que lo diré, si a alguien tengo que odiar, es a ella. Sí ¡Te ODIO, Soledad!
La noche ya esta aquí y el invierno la convierte en gélida y fría enemiga de los transeúntes.
Te quiero, y decírtelo sería un grave error. Y no, yo no voy a tropezar de nuevo.

Infinito.


Por las amplias calles paseaba. Enfundado en aquella gabardina descolorida, plantando cara al frío ¡A disfrutar de un paseo, se ha dicho! Anduvo y anduvo, y no supo nada, su problema: ya no la amaba. Un remolino de hojas se formó delante suya, él, atrevido, decidió atravesarlo...Resultó, por unas extrañas coincidencias, que por pasar pasaban varios grupos de almas, almas perdidas. Almas que vagan, sin rumbo en la vida. Ellas muy pagadas de sí mismas se aventuraron a realizar un juicio. Unas cuantas pensaron que aquel humano era Valiente, no todos toman decisiones arriesgadas. Otras, simplemente, se pusieron de acuerdo y lo llamaron Temerario, no sabe donde se mete. El otro grupo, el más numeroso comtemplaba la escena con aires de suficiencia, un único pensamiento se revolvió en todas ellas: Cobarde, intenta esconder su miedo entre tanta malicia. Pero él, ni las veía ni las sentía, ni mucho menos, las escuchaba. Solo staba pendiente de sus pasos, firmes y seguros. Entonces se vio rodeado de hojas, todas de distintos colores, tipos y tamaños ¡Que gran diversidad y placer para la vista! Aquella sensacion era maravillosa a la par que aterradora. Sintió miedo, y, aunque parezca absurdo, recordó sus besos, sus largos besos y caricias, su piel suave, y seguido del extraño deseo, dolor, mucho dolor y miedo...Pero no solo eso, también se vió azota de sensaciones contrarias, se sintió libre y relajado, mente en blanco. Fue de tal modo dicha última inundación de positividad y felicidad, que ocurrió. ¿Qué ocurrió? Dejo de caminar, dejó de pisar el suelo ¡Flotaba!, y no, mucho mejor, volaba, sus alas se delplegaron haciendo desaparecer el remolino de hojas, y voló, alto, muy alto, en dirección hacia el Sol y en cada uno de sus aleteos le dedicó a ella, y solo a ella, sus pensamientos...Era libre, por fín era libre. Las almas primeras, que todavía seguían observando, aplaudieron y lanzaron altos gritos de júbilo ¡Valiente!, Las que pensaron en su temeridad, se esfumaron, corrieron por temor a que les ocurriera lo mismo ¡Temerario! ¿Que que hicieron las otras? Desaparecieron, desaparecieron para aparecer encerradas en un cuerpo, un cuerpo humano que les haría padecer, y en él último de los aleteos del hombre, una, solo una, pensó: ¡Cobarde! Y es que esta fue la única que no entendió que él no escapaba, si no que iba al encuentro de una vida mejor. Y que su soledad infinita haría un bien mejor.



A empezarlo todo con buen pie, queridos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

De nada y nadie.


No te equivoques, nunca dije que fuera tuya.


Las realidades, las relaciones. Vienen y van, pocas se quedan. Pero una vez que hemos aceptado una en nuestra vida, esa infinita y eterna, en ese momento nos hacemos responsables de todo lo demás, es como si madurásemos de la noche a la mañana, como si los años de nuestra vida hubiesen sido en valde.
Y sin quererlo ni beberlo, nos vemos bajando un telón que esconde pequeñas batallas, miradas clandestinas, te quieros camuflados y un sinfin de melodías. Y es que, queridos, una vez que lo bajamos, subirlo es un suicidio. Sí, un suicidio en el olvido.


Plabras de tontos, palabras de tantos.
Palabras de tontos, palabras de sabios;
Palabras de sabios, palabras de tontos y tantos.