No te equivoques, nunca dije que fuera tuya.
Las realidades, las relaciones. Vienen y van, pocas se quedan. Pero una vez que hemos aceptado una en nuestra vida, esa infinita y eterna, en ese momento nos hacemos responsables de todo lo demás, es como si madurásemos de la noche a la mañana, como si los años de nuestra vida hubiesen sido en valde.
Y sin quererlo ni beberlo, nos vemos bajando un telón que esconde pequeñas batallas, miradas clandestinas, te quieros camuflados y un sinfin de melodías. Y es que, queridos, una vez que lo bajamos, subirlo es un suicidio. Sí, un suicidio en el olvido.
Plabras de tontos, palabras de tantos.
Palabras de tontos, palabras de sabios;
Palabras de sabios, palabras de tontos y tantos.

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